sábado, 23 de septiembre de 2017

19/09/17 El día que levantamos la mirada

Barquito de Fe

Un sismo que no sólo movió nuestra Tierra.- Por un tiempo olvidamos lo que es ser solidarios unos con otros, olvidamos que somos comunidad. Creímos que lo importante no era llegar sino llegar primero y destacar.

Nuestros rostros estaban siempre mirando hacia abajo creyendo que estábamos conviviendo con los demás. Pero dejamos de vernos a la cara para conversar, crear experiencias y solucionar diferencias, dejamos de vernos la cara para amar. Decidimos ignorar la presencia y darnos la vuelta hacia uno mismo. Mirando hacia abajo.

Nos volvimos una Nación indiferente, egocéntrica y materialista. Una nación que aplaude a quien usa el mejor y más caro celular, una nación que admira sonrisas que se apagan después del flash, que "Levantamos la manita" para expresar que algo nos gusta y no sólo eso... creemos que el amor así se demuestra, comenzamos a halagar el protagonismo y anhelarlo con desesperación y obsesión de "documentarlo al público".

Dejamos de llamar por teléfono, dejamos de escuchar la voz del otro. Nos volvimos sordos ante los demás pero astutos para editar respuestas escritas. Insensibles para "Dejar en visto" a quienes abren un espacio y energía para abrir un vínculo. Abandonamos nuestra espontaneidad y nuestro verdadero Yo a cambio de un Yo editado, un Yo creado como si fuera producto listo para vender a cambio de "Likes", "Seguidores" y sin fin de halagos.

Nos dejamos, nos abandonamos y nos olvidamos.
Dejamos atrás nuestra esencia como mexicanos.
Nos olvidamos de aquellos mexicanos que éramos. Amables; respetuosos; trabajadores; amantes de nuestras cosechas; orgullosos de nuestras tradiciones; olvidamos que preferíamos estar en casa a la hora de la comida para platicar, reír, vernos a la cara, sentir nuestro calor y energía; la comida hecha en casa era el mejor platillo que podíamos probar... porque estaba hecho con amor y pensando en cada uno de nosotros.

Nos olvidamos.

Y hoy la Tierra nos movió hasta lo más profundo de nuestro ser.
Nos movió la conciencia, nos movió nuestros valores... Nos movió el corazón.

Hoy estamos juntos caminado, de mano a mano. Abrazamos al desconocido,  sentimos el dolor del otro. Dejamos de estar ensimismados para levantar la mirada y observar que no somos únicos, ni protagonistas ni mejores que otros. La naturaleza nos recordó que somos insignificantes ante ella y le debemos respeto.

Dejamos el celular para remover una piedra. Dejamos de decir "Estoy en...(La mejor tienda, el mejor restaurante, el mejor centro comercial...el mejor, el mejor, el mejor)" a cambio de decir "Vamos a donde nos necesiten".  Dejamos de retocarnos a cambio de terminar empolvados por levantar escombros. Dejamos de preocuparnos por el "Con qué me veo mejor" a cambio de usar botas, pantalón, guantes y casco. Dejamos de ensimismarnos para mirar al otro y sentir su sentir. Cambiamos un "Me entristece" y comprendimos que con nuestras miradas podemos expresar "Tu dolor es mi dolor", un "Me encanta" también se dice con un abrazo o una sonrisa.

¡Nos miramos al fin! ¡Nos desvirtualizamos por fin!

Espero que este evento que movió nuestra conciencia de vida también nos mueva los corazones y entendamos, por fin, que lo importante no es llegar primero ni ser el mejor.  Lo importante es caminar juntos de la mano, de corazón a corazón.

Deseo que pasando esta tragedia, lo único que se quede sea nuestro espíritu mexicano.

martes, 5 de septiembre de 2017

¡No quiero ir a mi consulta!


Un consultorio médico siempre
 genera un poco de suspenso.
   No quiero ir a mi consulta.- A pesar de toda la experiencia que podemos adquirir en nuestra vida, acudir al médico (sobretodo por los resultados de una biopsia) no es un experiencia que nos genere comodidad.

Aunque sabemos que acudir al médico es nuestra responsabilidad para con nosotros mismos, aunque tenemos muy claro que acudir al médico nos permitirá mantener nuestro cuerpo vigilado y alerta ante cualquier intrusión... Aunque sabemos que los resultados de nuestros estudios nos darán cierta tranquilidad, aunque existe mayor probabilidad de resultados favorables, nos cuesta trabajo cumplir con este compromiso.

Somos expertos aplazando nuestras citas médicas, colocamos otros planes como prioridades. El trabajo es más importante, la familia es más importante, relajarnos o divertirnos es más importante. Y en efecto son importantes, pero pese a ello, aún está presente esa pequeña o grande incertidumbre. Aún hay momentos en los que pensamos "¿Y si tengo algo grave?" Y entonces... ¡Menos queremos acudir! No queremos escuchar más noticias desagradables.

Y es en este punto donde podemos dar cuenta de nuestra emoción verdadera... No es incertidumbre, es Miedo y es inseguridad. 

Tal vez los resultados no son catastróficos y es nuestra mente la que genera conclusiones irreales, aunque parecen lógicas están basadas en nuestros más profundos temores. 
- Mañana sí voy, decidido.- Pienso cada vez que voy a la cama. Programo mi alarma, de hecho programo dos alarmas porque sé que la primera no será suficiente para ponerme de pie.


Cuando llega el día siguiente, suena la alarma y a los pocos minutos suena la segunda alarma. Sin embargo, he despertado por completo con la primera alarma esperando escuchar la segunda alarma mientras observo el techo de mi habitación. 

Pienso y pienso. Me imagino llegando a consulta médica y recibiendo mis resultados. Después pienso acerca del tratamiento, pues es un hecho que deberán realizarme una pequeña cirugía y aún así temo por los resultados.

Pese a existir probabilidades favorables, la palabra "Biopsia" no genera ningún tipo de confianza y seguridad. Dos de tres han salido positivas en presencia de células malignas... esta tercera podría ser negativa, no podría ser grave. Aún con ello sigue presente esa repulsión a la consulta.

He pasado una semana despertando cada mañana para apagar mis dos alarmas, pensando sobre los resultados, sobre la cirugía, sobre guardar reposo por dos semanas, pienso que mi vida no tiene la estabilidad que deseo, pienso en cada pendiente por cumplir, y pienso que acudir al médico por los resultados de esa Biopsia será como abrir una caja de Pandora... esta vez una caja donde conozco el camino. Donde conozco ambos senderos, pero no tengo certeza alguna sobre cuál de ellos me tocará andar.

Y no me preocupa tanto (sólo un poco, quizás lo considerable) andar por cualquiera de los dos senderos, lo que temo es perder mi autosuficiencia. Temo estar nuevamente en cama, sin poder avanzar en mis proyectos, sin poder efectuar los planes familiares, temo quedar atada sólo para observar cómo pasa la vida dejando escombros y yo sin poder hacer algo para salvaguardar lo que esté en mis manos.

No es sueño, no es desidia... es la vida la que me causa ese insomnio y esa postergación a mi consulta médica. Son pequeñitos demonios traviesos que les gusta despertar por la noche, son preocupaciones que encuentran energía durante la noche, son ruidos sin sintonía ni armonía que generan ése insomnio.

Ahora tengo un espacio libre en mi mente, un ruido que halló su sintonía, una preocupación menos un pequeño demonio  que encontró paz... una pelotita menos que malabarear. Ahora podré agregar la pelotita de mi salud y entrar nuevamente en juego. 

Dicen que lo que tenga que ser...será. Y así es.
Son justo en estos momentos donde, como sobrevivientes, podemos aplicar lo que aprendimos en aquellos momentos inestables.

Aprendimos que pase lo que pase tendremos las herramientas necesarias para pasar por ese sendero que nos espera. No existen promesas de salir ilesa, sin un rasguño o al menos sin un tropiezo. Pero podemos caminar sobre él, el logro es ése...caminar sobre él.
El resultado es subjetivo, mientras unos lo ven como una pérdida tu lo puedes ver como ganancia, o viceversa. Con el tiempo los matices de cómo percibimos un hecho cambian en cada instante, de pronto son benéficos, y en otro momento los consideramos una barbaridad. Pero siempre siempre serán aquello que necesitamos vivir.

Lo importante es apagar la primera alarma, levantarte, arreglarte y acudir a esa "*&#%#!!" Consulta.

Son las 4:12am
Si en unas horas acudo a esa consulta, el día de mañana podré dormir un poco más.

sábado, 22 de julio de 2017

Perder y ganar.

Mi bastón y yo andando por la vida



-Albert Espinosa (escritor) me enseñó que el cáncer y los tratamientos tienen demasiadas similitudes con otras áreas de nuestra vida- 

Durante el cáncer pierdes muchas cosas. Yo perdí la tercera parte ósea de mi pierna izquierda, un pedazo de pulmón, mi cabello lo perdí en 3 ocasiones, perdí mis pestañas y por fin me atreví a usar pestañas postizas(son lo máximo), mis uñas perdieron su atractivo, lucían opacas, quebradizas, secas, y de un color oscuro...ni siquiera podía ocultarlo porque no me dejaban pintarme las uñas. Así que, cuando fue la fiesta de mi graduación me puse uñas postizas y a los 2 días tenia mi primera quimioterapia de ése cáncer (Metástasis pulmonar). Me rebelé y fui con mis uñas postizas a mi quimioterapia. Después de la quimioterapia me las quité.



También perdí amistades. Perdí la oportunidad de ser universitaria regular(O iba a clases o vomitaba- efectos de la quimioterapia-). Abandoné el plan de trabajo que iba camino a selección de voleibol, la idea de intercambio estudiantil en el extranjero pasó a ser intercambio de hospital a hospital, la ropa no me quedaba. Físicamente no eres la misma. 

Pierdes constantemente. Así que aprendes a disfrutar y desapegar. Disfrutar y desapegar..

Para estar bien necesitas no tener células malignas en tu cuerpo. ¡Sácalas!
El tratamiento eliminará células malignas y al mismo tiempo perderás células sanas. Al perder algo una parte de ti se irá.

Necesitas fortalecer las células sanas que quedan. Cuando pierdes algo no significa que pierdas todo. Ni significa que nunca volverá. Como perder tu cabello por la quimioterapia, después de los tratamientos mi cabello creció, diferente pero creció. Más sano, más fuerte, e incluso creció rizado.



Después de cada quimioterapia te hacen análisis para tomar decisiones respecto al proceso de tu tratamiento (RX,TX,RM,EGO, Medicina Nuclear,entre otros. Los médicos tienen mucha imaginación para revisar tu cuerpo). Así como en las quimioterapias, en nuestra vida tenemos que darnos el tiempo y espacio para evaluar cómo nos sentimos: ¿Cómo estas?...¿hay algo que debes cambiar?, ¿Algo que no te gusta o no funciona? ¡Cámbialo! Para eso son los chequeos, para echar un vistazo a nosotros mismos y con esa perspectiva poder tomar decisiones para estar mejor.

Eliminar células malignas y benignas al mismo tiempo tiene su costo. Más de lo que esperabas.Tu cuerpo no aguanta más y te colapsas. Crees que ha sido todo. De pronto todo se nubla, el ruido externo desaparece y ahora estás frente a tu propio silencio y eres capaz de ver lo que el dolor por la pérdida no te dejaba ver. Tomas decisiones y entonces un pensamiento te impulsa hacia arriba: "Sólo un poco más".

Sólo un poco más y todo terminará, un poco más de energía y llegarás al final. Sólo un poco más de tu esfuerzo y lo lograrás. Sólo un poco más... hasta que sientas tu límite, hasta que des lo que tienes que dar. Hasta que sientas que ya fue suficiente.



Así que perderás mucho. Pero al mismo tiempo ganarás algo ¿Qué ganarás? No lo sabemos...¡Aventúrate! TODO POR EL TODO. SÓLO UN POCO MÁS.



Puede que tengas éxito, puede ser que no lo tengas.

Pero diste lo mejor de ti, y eso es lo que al final de todo valdrá la pena.







jueves, 20 de julio de 2017

Confía en tus alas

Autor de la frase desconocido.
 
-¿Cuántas ocasiones nos hemos "congelado" ante la necesidad de tomar decisiones que requieren de un cambio?-

La causa de nuestro "congelamiento" es el miedo.
Si bien el miedo es una emoción natural que nos protege de ciertos riesgos, sin embargo en la cotidianidad del ser humano hay riesgos (grandes o pequeños) que decidiremos asumir para obtener un logro..

Y entonces... Dudamos de nosotros mismos. Anteponemos nuestra seguridad, y eso está bien, es normal, es correcto, es lógico. Después de reconocer nuestro miedo también podemos hacer la tarea de reconocer los posibles riesgos y las posibles ganancias.

Riesgos-ganancias, Riesgos-ganancias, Riesgos-ganancias... ambas son posibles. Pero es importante considerarlas para entonces indagar sobre nuestras capacidades, nuestras limitantes y herramientas para asumir cualquiera de las dos opciones.

Si nosotros descubrimos nuestras herramientas adquiridas a lo largo de nuestra vida, así como nuestras limitantes, entonces estaremos confiando EN NOSOTROS MISMOS.

Nuestras herramientas adquiridas a lo largo de la vida son aquellas que aprendemos con cada experiencia, con cada fracaso y con cada éxito. Son aquellas herramientas que vamos recolectando en nuestro camino.

Nuestras limitantes son aquellas características de nosotros mismos que no nos permitirán realizar alguna actividad, meta o "sueño". Y reconocerlas nos permitirá discernir entre lo posible y lo imposible. Y ante éstas circunstancias podremos decidir con mejor precisión.

Sí lo sé, hay sueños o metas que cumplir... pero es saludable para nosotros mismos estar conscientes de las realidades. Escuchamos muchas ideas que son ilusiones irracionales. Escuchamos frases como "Todo es posible" y no es así, y estar consciente de nuestros "imposibles" es aceptar nuestra vida, es aceptarnos tal y como somos, es aceptar nuestros límites.

Es decir, aunque yo tenga muchas ganas de correr no podré hacerlo porque mi prótesis no está diseñada para realizar tal actividad. Si bien, los médicos fueron muy claros en el tipo de movimiento para el cual está diseñada.
Y ¿Qué hay de mi actividad en remo? en el caso de remo el movimiento que realizo sí desgasta mi prótesis y reduce su tiempo de vida. Y reconocer ésta consecuencia me permite aceptar que mi prótesis durará menos tiempo que el esperado. Sin embargo, en el presente me hace estar consciente que el hecho de no realizar ninguna fuerza de impacto sobre la unión entre la prótesis y el hueso me permite evitar que éstas uniones se estrellen y me causen alguna lesión irreparable.

Así que, si encuentras en ti algunos "defectos limitantes" no te desanimes, no te hacen menos valioso o menos importante, recuerda que tus limitantes son nuestros focos rojos que nos protegen de daños irreparables.

De cualquier manera, sabremos que si ganamos podremos asumir las responsabilidad que conllevan nuestras ganancias. Y si perdemos... también.

Nuestra confianza estará en nosotros mismos, No en las circunstancias externas.
Por ello conócete, acéptate tal cual eres, reconócete, no tengas miedo al fracaso o a las pérdidas, siempre habrá algo que ganar aunque no lo descubras en el momento.

Puedes ganar algo material, puedes ganar algún éxito, puedes ganar alguna satisfacción.. o no.

Pero lo que sin duda alguna ganarás será EXPERIENCIA.
Ganarás aprendizaje, ganarás recuerdos, ganarás vida.

sábado, 17 de junio de 2017

Y si. La vida es una montaña rusa de emociones...

"Lo único permanente es el cambio"

¿Has escuchado aquella expresión que compara la vida con una montaña rusa de emociones?

- No es una comparación banal. 

Los cambios en nuestra vida es la única constante. Algunos cambios tardan en llegar a nuestra vida y en ocasiones ocurren tan continuamente que apenas logramos comprender lo que está pasando.

Ser superviviente de cáncer implica comprender que nuestra vida ya no es la misma que antes del cáncer y tampoco es la misma vida que vivimos durante el cáncer... Sin embargo, no es fácil.


La vida después del cáncer está llena de incertidumbre, de un estado de alerta constante, de cuidados detallados y precisos sobre nuestra salud.. o bien, en algunos casos una actitud renuente al cuidado de la salud/alimentación.

Cada determinado tiempo acudimos al médico para realizar nuestros chequeos cotidianos y aunque hemos realizado conductas de cuidado a nuestra salud...el miedo y la preocupación prevalecen.

Hace unos meses acudí a realizarme un estudio ginecológico y el resultado no fue favorable pero no parecía ser algo de gravedad. Semanas después, la continuidad de mis revisiones médicas se cancelaron porque perdí mi afiliación médica.

Así que acudí a una consulta de servicio médico privado. Nuevamente me realizaron los estudios indicados. Y efectivamente se observaron lesiones en el cuello uterino, en esta ocasión las lesiones parecían ser un poco más extensas y profundas.

Después del estudio médico (colposcopia), la Dra. comentó la importancia de someterme a una cirugía para retirar esas lesiones y ésta cirugía debía realizarse antes de aproximadamente 30 días, de lo contrario las lesiones se extenderían y dado mi historial médico (el cáncer y la metástasis) mi sistema inmune no era lo suficientemente fuerte para combatir ese tipo de lesiones.

¿Cómo reaccionarías tú?

Cómo en otras ocasiones me quedé en shock... por mi mente repasé mi vida actual:

"Bien... mis planes profesionales están fluyendo, tengo un proyecto profesional por publicar y difundir; mi vida deportiva está cada vez mejor, tengo mis rutinas de gimnasio, tengo el tiempo suficiente para entrenar cinco veces a la semana, mi cuerpo comienza a ganar masa muscular y fuerza, peso unos 49 kilos (sólo una vez en mi vida he alcanzado los 50 kilos), en tres semanas tendré la oportunidad de competir con atletas convencionales, dentro de unos meses acudiré a mi clasificación internacional... ¡Maldición! La historia se repite... nuevamente mi salud estropea mis planes"

Pregunté, "Bien, ¿Qué sigue?"
La Dra. detalló sobre la urgencia de realizar la cirugía, el tiempo de recuperación sería rápido y más adelante continuaría con revisiones periódicas para monitorear que las lesiones no vuelvan. 

¡Ah! Por cierto, practicar Remo ocasionaría que las lesiones aceleraran su crecimiento debido a la humedad generada por el ejercicio.
Ok... Así que otra vez tengo que abandonar mis actividades.

"Y, ¿Cuál es el costo de la cirugía?
- $13 000, pagas la mitad una semana antes de la cirugía y el resto deberá cubrirse un día antes de la cirugía"

¡Maldición! No tengo ingresos.
Necesito una cirugía, de lo contrario mi salud podría empeorar.
Platicamos en familia y definitivamente era un costo que no podríamos cubrir.

Estaba enojada, angustiada, triste, asustada... No, más bien aterrada.
Los días pasaban, mi mente y mirada ante lo que ocurría eran opacas. No podía pensar, no podía decidir, no podía actuar.

¿Cuántas veces orienté a mujeres en esta misma situación, y ahora no puedo hacerlo conmigo misma? ¿Por qué? ¡¿Qué demonios está pasando?!
¿Por qué tengo que preocupar a mi mamá, a mi familia por todo esto?

Y, como mujer... ¿Por qué tengo que vivir esto sola?
¿Por qué fui tan confiada y no asumí la responsabilidad de cuidar mi salud?
¿Por qué creí que mi pareja sexual estaría conmigo en momentos como éstos?
¿Qué necesidad tiene mi familia y mis amistades más cercanas, de vivir esta incertidumbre, enojo y tristeza conmigo?
¿Qué necesidad de angustiarse por economía y por la ausencia de seguro médico?

Finalmente, después de platicar con una gran amiga y luz en mi familia, tuvimos varias opciones. Platicar con Ella me ayudó a sentir mi mente despejada, mis ojos abiertos, mi camino alumbrado.

Llegué a casa, llamé a cada institución y pregunté sobre la atención que podrían brindarme. Y sólo uno de ellos fue la opción adecuada, tanto en economía como en la apertura para brindarme atención médica: El Hospital de la Mujer.

Acudimos mi mamá y yo para agendar mi cita de primera vez. Valoraron mi caso y agendaron mi próxima cita para realizarme nuevamente el estudio indicado.

Dos semanas después acudí para el estudio, y en esa misma consulta la Dra. que me atendió dijo: 

"No hay nada. No tienes ninguna lesión"

Exacto. Mi reacción fue de total sorpresa e incredulidad.
¿Qué? ¿Cómo puedo pasar de una opinión médica a otra totalmente extrema?

Obviamente me sentí confundida y un poco molesta por la actitud de la Dra. Una actitud desinteresada y con un aire de arrogancia. Una atención médica un poco desconectada de lo humano... En ese momento parecía que yo no era una persona, más bien yo era un libro abierto en el que pasaba página tras página de manera brusca y sin respeto a mi pudor señalando zonas de MI cuello uterino como si fuese un modelo de plástico en medio de una clase con su alumno y la enfermera en turno.

"- Vaya, estoy confundida... Tengo tres estudios médicos que indican la presencia de VPH y lesiones en cuello uterino, acudí a un servicio médico público y un servicio médico privado. Y ambos coinciden con los resultados.

- Yo no estuve ahí. Yo haré el reporte médico sobre lo que veo ahora y ahora no veo ninguna lesión. 

- Y entonces, ¿Qué es lo que veo en el monitor? ¿Las marcas blancas que lo rodean qué son?- pregunté sobre las imágenes que veía por el monitor donde se proyectaba mi cuello uterino con la intención de comparar sus respuestas con los comentarios de mis consultas médicas anteriores.

- ¡Oh! esas marcas rojas y escamosas que se ven probablemente son de nacimiento. Te haremos una cirugía para que pueda verse igual de <rosita> que el resto del tejido. Te agendaremos la cirugía para Septiembre"

¡Wow!
¿Rosita? ¿En serio dijo esto? ¿Estoy en Displasias o en Cirugía plástica?
Sólo asentí a sus indicaciones, agendé mi cita para la cirugía y salí de ahí.

Confundida, muy molesta y más agustiada.
¿Qué demonios acaba de ocurrir? ¡Estoy en el Hospital de la Mujer!

Desesperada con todo lo ocurrido, los días contando... asumiendo que entre más transcurría el tiempo las lesiones podrían extenderse debido a mi sistema inmune que quizás no es tan fuerte como debería. Sin la certeza de poder continuar con mis proyectos laborales y profesionales, sin la seguridad de continuar mis entrenamientos y sin seguro médico... No hallaba la manera de encontrar alegría y tranquilidad en este camino.

Días y semanas de angustia, ansiedad, insomnio y enojo.
Las personas me preguntaban si no estaba exagerando, que debería continuar con mis entrenamientos y con mi vida cotidiana. 

Escuchaba testimonios con el típico "Yo también lo tuve..." y platicaban que sus casos no habían sido tan limitantes en cuanto a la actividad física.

Pero esas mujeres nunca habían tenido cáncer, esas mujeres no experimentan ese temor de una recaída, esas mujeres confían plenamente en su sistema inmune.

Insatisfecha de cada Institución médica...continué por otro camino.
Una opción más. Vamos a agotar una opción más.

Y entonces todo comenzó a fluir.
Pasé de la consulta con el médico familiar a una consulta en Displasias.
En un sólo día. ¡Vaya! Esto parece ir bien.

Llegué a la Clínica de Displasias, revisaron mi hoja de referencia del médico familiar, mis estudios médicos que indicaban la presencia de lesiones y VPH: "Venga mañana a las 9am para realizarse nuevamente una colposcopia"

Un momento, ¿Mañana?
Todo avanzaba tan rápido y era casi increíble. Pero cada palabra y atención me llevaba a la tranquilidad. No sabía que tan grave o tan saludable era mi estado de salud. 
No me importó si las lesiones son invasivas o pequeñas. No me importó si los 30 días habían terminado hace dos semanas... Me sentí segura y confiada, sentí que había llegado al lugar indicado.



La posición más incómoda que he experimentado.
9:00am; Clínica de Displasias.
Pasé al consultorio:

"- Buenos días Rocio, te haré unas preguntas antes de realizarte la colposcopia"

Puuff... el cuestionario que he contestado en cuatro ocasiones.

"- Bien Rocio, ahora pasa al sanitario quítate la ropa y colócate la bata con la abertura hacia atrás. Cuando salgas te recuestas en la camilla y colocas tus piernas en esta posición...

- Claro."

La experiencia de haberte realizado dos papanicolaous y dos colposcopias en menos de 7 meses, te brinda seguridad y te quita los temores a la incertidumbre de una exploración médica. Sobretodo con lo aparatosa que puede verse.

Es incómoda la posición y sobretodo el pudor que sientes te invade. Pero aun con ello sólo piensas que se trata de un estudio médico y que pronto pasará. Sólo respira, relájate, suelta, y trata de soportar esos pequeños cólicos que provocan las maniobras que realizan.

Durante la exploración:
- Rocio, tienes unas lesiones notables en el cuello uterino. En este momento realizaré una Biopsia para enviar unas muestras a patología y analizar el tejido. Cortaré, quizás duela un poco. Voy a colocar un medicamento y una gasa que por la noche deberás retirar tu misma. Tendrás un poco de malestar pero pronto pasará. 
 ¿Qué? ¿Ahora?...¿Una gasa dentro de mi por todo el día? Iiiuughh!! Ok, ¡Por supuesto que sí!- Pensé.
- Muy bien.- respondí después de todo.

Al terminar con la Biopsia y pasar al sanitario para asearme y quitarme la bata regresé con la Dra. y su asistente.

" En tus estudios previos los resultados  y el informe médico sólo indican probable probable y probable... pero no indican un diagnóstico preciso. Sí indican el tratamiento de una cirugía. Por cierto, ¿Cuánto te cobraron por la cirugía?

- 13 000 pesos. pero no pude pagarla, así que no me sometí al tratamiento.

Entre risas con la asistente médica...

- Por supuesto que sí. Es carísimo. Además de no haber realizado un Biopsia para determinar el diagnóstico. Pero bueno, esto ocurre en los Hospitales privados.
Bien, enviaré la muestra del tejido a patología, al recibir los resultados podré identificar la naturaleza del tejido y sólo así vamos a asignarte un tratamiento.

No podemos hacerte ningún tratamiento sin tener los resultados de una biopsia, ¿Está bien?

- Ok. 
¿Y en cuanto a mis actividades cotidianas? En las consultas que tuve me indicaron que no puedo realizar mis actividades de entrenamientos. ¿Qué hay con ello?, ¿Es posible que perjudique mi salud?

- Por supuesto que no. 
Puedes realizar tus actividades como siempre. Aunque has tenido cáncer y metástasis no implica que tu sistema inmune no pueda combatir con cualquier otra enfermedad. Si durante tus quimios y recaídas no desarrollaste otras enfermedades...menos lo harás ahora.
Tranquila y todo estará bien. Hay casos mucho peores aquí y han salido bien"


¿Qué acaba de ocurrir?
¿Cuántas emociones en más de 30 días?
¿Cuántas sensaciones de cambios en más de 30 días?


¿Por qué juegan con tu estado de salud y tus emociones de esta manera?
Si, uno mismo decide de qué manera afrontar cada situación que vivimos.

Pero... ¿Quién estaría tranquila, alegre, confiada y relajada después de recibir diferentes opiniones opuestas, extremas, inciertas y sobretodo, opiniones basadas en un objetivo lucrativo?

No soy médico para identificar una mentira de otra.
Pongo mi vida en manos de personas que supuestamente están dedicadas al cuidado de la salud.

¿Qué espero?
Espero sinceridad, respeto, confianza y seguridad.

No quiero que jueguen con mi salud y la utilicen para un objetivo lucrativo donde, además de realizar gastos innecesarios... he tomado decisiones que han detenido  y atrasado mi vida laboral, profesional, deportiva y han afectado mis relaciones de familia.

Después de estos altibajos, he permanecido semanas y semanas en angustia, miedo, e inseguridad. ¿Qué necesidad tiene mi familia de verme en ese estado?

¿Qué necesidad tenía yo de estar viviendo con estas emociones?
Si bien no son agradables, lo único útil que puedo rescatar es que gracias esta angustia, a este enojo y miedo pude sentirme motivada para continuar buscando un lugar donde la atención médica fuera ética, adecuada, oportuna, veraz y sobretodo accesible a mi estado económico actual.


No creo que haya tomado decisiones inadecuadas. Tampoco considero que mis respuestas emocionales sean inadecuadas. Al contrario, creo que era obvio y congruente sentirme de esa manera y considero también que cada emoción merece el respeto y la libertad de ser expresada sin temor a la crítica o al juicio.


Dejemos ser, y antes de juzgar pensemos en ¿Cómo te sentirías si vivieras ésta situación con los antecedentes de vida de una persona superviviente de cáncer y metástasis?

domingo, 28 de mayo de 2017

Ser Mujer no debería doler.


Un Té es un gesto de cariño y cuidado.
La automedicación No.
¿Cuánto tiempo llevas soportando mes con mes éstos terribles dolores menstruales?
¿Tienes tu botiquín preparado para los cólicos menstruales con Metamizol sódico, Ibuprofeno y Ketorolaco?.- La visita al Ginecólogo no debe esperar más.

Otro mes de dolores insoportables, cólicos que paralizan mi actividad del día, mareos, taquicardia, pesadez en las piernas, cansancio.... y además cambios de humor.


Desde hace meses los dolores han sido, literalmente, insoportables. Automedicarme ha sido un acto irresponsable de mi parte. Con ello he logrado que mi umbral de dolor sea cada vez más alto, por lo tanto los efectos del medicamento que consumo ya no son los mismos.



Mi cuerpo grita y yo lo callo. Y ésta no ha sido la manera de demostrarle mi respeto y cariño. El dolor es un grito del cuerpo que nos lleva a prestar atención de aquello que en silencio va creciendo dentro de nosotros.


Cada cambio en nuestro cuerpo debe ser atendido, debemos prestar atención.


El dolor en la menstruación es un síntoma. Y cuando el síntoma aumenta de intensidad significa que las cosas no van bien. Y la visita al médico no debe esperar.


Hace unas semanas acudí al Ginecólogo. El diagnóstico fue 'probable' dismenorrea y VPH (Virus de Papiloma Humano). Las lesiones que detectaron son tratables mediante dos tipos de cirugía. Ambas con un lapso de recuperación de tres a cuatro semanas, todo dependiendo del grado de las lesiones. Después de la cirugía realizarán una biopsia. La finalidad de la biopsia es comprobar la naturaleza de las células (cancerígenas o no cancerígenas). Y posteriormente chequeos continuos con estudios de colposcopia. Al principio deberá realizarse cada tres meses, después cada seis meses y más adelante cada año.


Sin embargo, mi sistema inmune es débil por haber padecido cáncer en dos ocasiones. Así que, la cirugía debería realizarse antes de 30 días. En 30 días, aproximadamente, éste tipo de lesiones (considerando el funcionamiento de mi sistema inmune) puede propagarse a otras zonas de la matriz y por lo tanto el tratamiento podría ser un poco más invasivo, además de tener el riesgo potencial de un diagnóstico más: Cáncer cérvico-uterino.


Llevo 22 días.

Para mi siguiente cita llevaré 26 días.
Y en ésta cita se realizarán los protocolos adecuados para agendar mi cirugía.
De pronto, los 30 días pasarán.


Entonces, aquel grito de atención generado por el dolor cobra sentido ¿No?


Acudir al médico no evitará escuchar los diagnósticos a los que tanto tememos. El objetivo de acudir al médico es para detectar a tiempo y tener el mejor pronóstico a nuestra salud. Así como mejorar nuestra calidad de vida.


¿Por qué vivir con dolor?
Saca al dolor de tu vida.

Una querida amiga me dijo hace poco: "Atiéndete... Cuídate. Ámate"
Los mismo te digo a ti.

sábado, 20 de mayo de 2017

Carta de una Psicóloga

Fortalece tus alas y después...Vuela.

Queridos/as colegas, pacientes, familia,  amigos/as:


Hoy es un día en el que recibimos sus felicitaciones, algunas cálidas y otras con su agradable humor. Algunas felicitaciones provenientes de algún paciente agradecido, otras de colegas que han vivido experiencias que les hace crecer como profesionistas,  y otras más de amistades y familiares que han observado el amor que tenemos a nuestra profesión. 



 Y justamente hoy quiero contarte la vida de un/a psicólogo/a. 



El trabajo como psicóloga no es sencillo. Tampoco es una profesión superior a otras. Pero ésta,  en particular,  requiere un trabajo simultáneo. 



Desde pequeña descubrí que tengo la capacidad de escuchar sin juzgar.

De inspirar confianza en los demás proporcionándoles la calidez para escuchar aquello que les aqueja. Incluso descubrí mi interés por comprender la razón de ser.
A diferencia de mi quehacer como psicóloga... no siempre supe guardar silencio en los momentos que son necesarios.


Quiero pensar que eso es vocación. 



Sin embargo,  después de estudiar Psicología las cosas cambiaron un poco. Resultó que ser Psicóloga cambiaría la perspectiva sobre mi persona.



Actualmente, debo confesar que he ocultado mi profesión a cambio de no ser prejuzgada.  Me he dado cuenta de cierto temor a nuestro desarrollo profesional. Las personas han dejado de sentirse cómodas para conversar sobre si mismas.  Cuidan cada palabra que expresan. Y se muestran a la defensiva.



Ser psicóloga me ha llevado a momentos incómodos donde personas cercanas a mi anteponen mi profesión antes que mi persona.



Ahora debo cuidar mis palabras, deseo no escuchar algunas pláticas que terminen con un "¿Tú que opinas?" Una pregunta donde debo cuidar minuciosamente mi respuesta.



Una pregunta que antes de ser psicóloga podía responder sin ningún apuro. Pero ahora, cualquier palabra que responda será atribuida a mi quehacer profesional. 



- Lo dices porque eres psicóloga.- Responden en caso de que tu respuesta no sea de su agrado.



Entonces comienzo a notar que mi profesión es usada bajo un tono defensivo. Y efectivamente duele. Duele porque estás dejando de mirarme como persona.



Antes de ser psicóloga soy persona.

Y déjame decirte que en mi quehacer profesional no emito opiniones sobre la vida de la persona que está depositando su entera confianza. No juzgo, hago preguntas para comprender la razón de su actuar y pensar. No me coloco en una posición superior a la otra persona... me coloco a su lado. Dejo mis angustias, miedos, alegrías,  tristezas... dejo mis conflictos fuera de la sesión para poder brindar una guía limpia y centrada en la persona que más importa en ese consultorio: el paciente.


Al salir de sesión vuelvo a tomar mi vida en mis manos. Y dejo mi tarea como terapeuta.

A reserva de la opinión de las personas que han sido mis pacientes.... considero que mi ejercicio como terapeuta no les resultó invasivo ni ofensivo. Entonces, ¿Por qué utilizar mi profesión como ofensa?


Cualquier atención que tenga hacia ti, cualquier interés hacia tu vida es por el simple hecho de que te veo como alguien a quien quiero, porque quiero que nos acompañemos en la vida, porque quiero compartir tu vida y mi vida contigo. Y ten por seguro que al convivir contigo lo hago como persona y no como psicóloga.  



Con un paciente dedico esos minutos de sesión para escucharle y comprender su historia para poder entender lo que le aqueja y así convertirme en su espejo. Un espejo donde él mismo descubrirá aquello que necesite observar para identificar los cambios que necesita realizar. Durante las sesiones él mismo irá paso a paso para alcanzar la meta que él mismo se ha establecido. 



Que cuál es mi labor?, mi labor es mostrarle los caminos que tiene frente a él,  con la enseñanza educativa que tuve podré mostrarle el mapa de su vida en función de aquello que me ha confiado. Podré enseñarle formas de caminar y él eligirá la adecuada.



Ser psicóloga no es fácil,  no me verás utilizando bisturís,  ni haciendo alguna tarea de fuerza física que te deje el cuerpo agotado, no me verás cansada de estar parada o caminando de un lado a otro.



Quizás me veas horas sentada, algunas veces callada y otras veces conversando.



Mi tarea como psicóloga en el ambiente terapéutico implica aprender a desconectarme de mis propios conflictos sean cuales sean, para lograr enfocarme en la compleja vida de alguien más. Implica captar los puntos claves que promueven el malestar del paciente, enseñarle al paciente métodos accesibles para usarlos en su vida cotidiana y que éstos le permitan generar los cambios que desee. Implica buscar múltiples formas, tareas, preguntas, dinámicas y autoreflexiones según la forma de ser de cada paciente.



Y todo éste trabajo terapéutico no lo hago con mis amistades,  colegas y familiares. Porque con ellos comparto mis miedos, mis alegrías,  mi ser. Con ellos lloro sus penas y las mías. 


Amigos y familiares... no quiero "psicoanalizarte", no quiero que sientas mis opiniones como invasión o que las escuches con un tono de superioridad. 


Reconozco que mis opiniones se desbordan. Mi educación profesional desarrolló ese impulso de observar las diferentes opciones de caminos que tienes frente ti.



Y te pido que comprendas que cada día lucho en mi interior para contener esas opiniones que te hacen sentir incómodo.  



Así como me cuesta trabajo dejar mi vida fuera de una sesión terapéutica.... También me cuesta trabajo dejar mi labor terapéutica fuera de mi vida.



Es una profesión humana que trabaja con emociones y conducta. Y es ahí donde reside nuestro gran esfuerzo del día a día. 



Hoy, en el día del Psicólogo/a Me gustaría que nos conocieran un poco más.  Que se adentraran al mundo del Ser psicólogo/a. 



Asiste a terapia. 

Así lograrás notar la diferencia entre ser psicóloga y ser tu amiga/hija/hermana/pareja.


Con Cariño, 

Ro.