jueves, 20 de julio de 2017

Confía en tus alas

Autor de la frase desconocido.
 
-¿Cuántas ocasiones nos hemos "congelado" ante la necesidad de tomar decisiones que requieren de un cambio?-

La causa de nuestro "congelamiento" es el miedo.
Si bien el miedo es una emoción natural que nos protege de ciertos riesgos, sin embargo en la cotidianidad del ser humano hay riesgos (grandes o pequeños) que decidiremos asumir para obtener un logro..

Y entonces... Dudamos de nosotros mismos. Anteponemos nuestra seguridad, y eso está bien, es normal, es correcto, es lógico. Después de reconocer nuestro miedo también podemos hacer la tarea de reconocer los posibles riesgos y las posibles ganancias.

Riesgos-ganancias, Riesgos-ganancias, Riesgos-ganancias... ambas son posibles. Pero es importante considerarlas para entonces indagar sobre nuestras capacidades, nuestras limitantes y herramientas para asumir cualquiera de las dos opciones.

Si nosotros descubrimos nuestras herramientas adquiridas a lo largo de nuestra vida, así como nuestras limitantes, entonces estaremos confiando EN NOSOTROS MISMOS.

Nuestras herramientas adquiridas a lo largo de la vida son aquellas que aprendemos con cada experiencia, con cada fracaso y con cada éxito. Son aquellas herramientas que vamos recolectando en nuestro camino.

Nuestras limitantes son aquellas características de nosotros mismos que no nos permitirán realizar alguna actividad, meta o "sueño". Y reconocerlas nos permitirá discernir entre lo posible y lo imposible. Y ante éstas circunstancias podremos decidir con mejor precisión.

Sí lo sé, hay sueños o metas que cumplir... pero es saludable para nosotros mismos estar conscientes de las realidades. Escuchamos muchas ideas que son ilusiones irracionales. Escuchamos frases como "Todo es posible" y no es así, y estar consciente de nuestros "imposibles" es aceptar nuestra vida, es aceptarnos tal y como somos, es aceptar nuestros límites.

Es decir, aunque yo tenga muchas ganas de correr no podré hacerlo porque mi prótesis no está diseñada para realizar tal actividad. Si bien, los médicos fueron muy claros en el tipo de movimiento para el cual está diseñada.
Y ¿Qué hay de mi actividad en remo? en el caso de remo el movimiento que realizo sí desgasta mi prótesis y reduce su tiempo de vida. Y reconocer ésta consecuencia me permite aceptar que mi prótesis durará menos tiempo que el esperado. Sin embargo, en el presente me hace estar consciente que el hecho de no realizar ninguna fuerza de impacto sobre la unión entre la prótesis y el hueso me permite evitar que éstas uniones se estrellen y me causen alguna lesión irreparable.

Así que, si encuentras en ti algunos "defectos limitantes" no te desanimes, no te hacen menos valioso o menos importante, recuerda que tus limitantes son nuestros focos rojos que nos protegen de daños irreparables.

De cualquier manera, sabremos que si ganamos podremos asumir las responsabilidad que conllevan nuestras ganancias. Y si perdemos... también.

Nuestra confianza estará en nosotros mismos, No en las circunstancias externas.
Por ello conócete, acéptate tal cual eres, reconócete, no tengas miedo al fracaso o a las pérdidas, siempre habrá algo que ganar aunque no lo descubras en el momento.

Puedes ganar algo material, puedes ganar algún éxito, puedes ganar alguna satisfacción.. o no.

Pero lo que sin duda alguna ganarás será EXPERIENCIA.
Ganarás aprendizaje, ganarás recuerdos, ganarás vida.

sábado, 17 de junio de 2017

Y si. La vida es una montaña rusa de emociones...

"Lo único permanente es el cambio"

¿Has escuchado aquella expresión que compara la vida con una montaña rusa de emociones?

- No es una comparación banal. 

Los cambios en nuestra vida es la única constante. Algunos cambios tardan en llegar a nuestra vida y en ocasiones ocurren tan continuamente que apenas logramos comprender lo que está pasando.

Ser superviviente de cáncer implica comprender que nuestra vida ya no es la misma que antes del cáncer y tampoco es la misma vida que vivimos durante el cáncer... Sin embargo, no es fácil.


La vida después del cáncer está llena de incertidumbre, de un estado de alerta constante, de cuidados detallados y precisos sobre nuestra salud.. o bien, en algunos casos una actitud renuente al cuidado de la salud/alimentación.

Cada determinado tiempo acudimos al médico para realizar nuestros chequeos cotidianos y aunque hemos realizado conductas de cuidado a nuestra salud...el miedo y la preocupación prevalecen.

Hace unos meses acudí a realizarme un estudio ginecológico y el resultado no fue favorable pero no parecía ser algo de gravedad. Semanas después, la continuidad de mis revisiones médicas se cancelaron porque perdí mi afiliación médica.

Así que acudí a una consulta de servicio médico privado. Nuevamente me realizaron los estudios indicados. Y efectivamente se observaron lesiones en el cuello uterino, en esta ocasión las lesiones parecían ser un poco más extensas y profundas.

Después del estudio médico (colposcopia), la Dra. comentó la importancia de someterme a una cirugía para retirar esas lesiones y ésta cirugía debía realizarse antes de aproximadamente 30 días, de lo contrario las lesiones se extenderían y dado mi historial médico (el cáncer y la metástasis) mi sistema inmune no era lo suficientemente fuerte para combatir ese tipo de lesiones.

¿Cómo reaccionarías tú?

Cómo en otras ocasiones me quedé en shock... por mi mente repasé mi vida actual:

"Bien... mis planes profesionales están fluyendo, tengo un proyecto profesional por publicar y difundir; mi vida deportiva está cada vez mejor, tengo mis rutinas de gimnasio, tengo el tiempo suficiente para entrenar cinco veces a la semana, mi cuerpo comienza a ganar masa muscular y fuerza, peso unos 49 kilos (sólo una vez en mi vida he alcanzado los 50 kilos), en tres semanas tendré la oportunidad de competir con atletas convencionales, dentro de unos meses acudiré a mi clasificación internacional... ¡Maldición! La historia se repite... nuevamente mi salud estropea mis planes"

Pregunté, "Bien, ¿Qué sigue?"
La Dra. detalló sobre la urgencia de realizar la cirugía, el tiempo de recuperación sería rápido y más adelante continuaría con revisiones periódicas para monitorear que las lesiones no vuelvan. 

¡Ah! Por cierto, practicar Remo ocasionaría que las lesiones aceleraran su crecimiento debido a la humedad generada por el ejercicio.
Ok... Así que otra vez tengo que abandonar mis actividades.

"Y, ¿Cuál es el costo de la cirugía?
- $13 000, pagas la mitad una semana antes de la cirugía y el resto deberá cubrirse un día antes de la cirugía"

¡Maldición! No tengo ingresos.
Necesito una cirugía, de lo contrario mi salud podría empeorar.
Platicamos en familia y definitivamente era un costo que no podríamos cubrir.

Estaba enojada, angustiada, triste, asustada... No, más bien aterrada.
Los días pasaban, mi mente y mirada ante lo que ocurría eran opacas. No podía pensar, no podía decidir, no podía actuar.

¿Cuántas veces orienté a mujeres en esta misma situación, y ahora no puedo hacerlo conmigo misma? ¿Por qué? ¡¿Qué demonios está pasando?!
¿Por qué tengo que preocupar a mi mamá, a mi familia por todo esto?

Y, como mujer... ¿Por qué tengo que vivir esto sola?
¿Por qué fui tan confiada y no asumí la responsabilidad de cuidar mi salud?
¿Por qué creí que mi pareja sexual estaría conmigo en momentos como éstos?
¿Qué necesidad tiene mi familia y mis amistades más cercanas, de vivir esta incertidumbre, enojo y tristeza conmigo?
¿Qué necesidad de angustiarse por economía y por la ausencia de seguro médico?

Finalmente, después de platicar con una gran amiga y luz en mi familia, tuvimos varias opciones. Platicar con Ella me ayudó a sentir mi mente despejada, mis ojos abiertos, mi camino alumbrado.

Llegué a casa, llamé a cada institución y pregunté sobre la atención que podrían brindarme. Y sólo uno de ellos fue la opción adecuada, tanto en economía como en la apertura para brindarme atención médica: El Hospital de la Mujer.

Acudimos mi mamá y yo para agendar mi cita de primera vez. Valoraron mi caso y agendaron mi próxima cita para realizarme nuevamente el estudio indicado.

Dos semanas después acudí para el estudio, y en esa misma consulta la Dra. que me atendió dijo: 

"No hay nada. No tienes ninguna lesión"

Exacto. Mi reacción fue de total sorpresa e incredulidad.
¿Qué? ¿Cómo puedo pasar de una opinión médica a otra totalmente extrema?

Obviamente me sentí confundida y un poco molesta por la actitud de la Dra. Una actitud desinteresada y con un aire de arrogancia. Una atención médica un poco desconectada de lo humano... En ese momento parecía que yo no era una persona, más bien yo era un libro abierto en el que pasaba página tras página de manera brusca y sin respeto a mi pudor señalando zonas de MI cuello uterino como si fuese un modelo de plástico en medio de una clase con su alumno y la enfermera en turno.

"- Vaya, estoy confundida... Tengo tres estudios médicos que indican la presencia de VPH y lesiones en cuello uterino, acudí a un servicio médico público y un servicio médico privado. Y ambos coinciden con los resultados.

- Yo no estuve ahí. Yo haré el reporte médico sobre lo que veo ahora y ahora no veo ninguna lesión. 

- Y entonces, ¿Qué es lo que veo en el monitor? ¿Las marcas blancas que lo rodean qué son?- pregunté sobre las imágenes que veía por el monitor donde se proyectaba mi cuello uterino con la intención de comparar sus respuestas con los comentarios de mis consultas médicas anteriores.

- ¡Oh! esas marcas rojas y escamosas que se ven probablemente son de nacimiento. Te haremos una cirugía para que pueda verse igual de <rosita> que el resto del tejido. Te agendaremos la cirugía para Septiembre"

¡Wow!
¿Rosita? ¿En serio dijo esto? ¿Estoy en Displasias o en Cirugía plástica?
Sólo asentí a sus indicaciones, agendé mi cita para la cirugía y salí de ahí.

Confundida, muy molesta y más agustiada.
¿Qué demonios acaba de ocurrir? ¡Estoy en el Hospital de la Mujer!

Desesperada con todo lo ocurrido, los días contando... asumiendo que entre más transcurría el tiempo las lesiones podrían extenderse debido a mi sistema inmune que quizás no es tan fuerte como debería. Sin la certeza de poder continuar con mis proyectos laborales y profesionales, sin la seguridad de continuar mis entrenamientos y sin seguro médico... No hallaba la manera de encontrar alegría y tranquilidad en este camino.

Días y semanas de angustia, ansiedad, insomnio y enojo.
Las personas me preguntaban si no estaba exagerando, que debería continuar con mis entrenamientos y con mi vida cotidiana. 

Escuchaba testimonios con el típico "Yo también lo tuve..." y platicaban que sus casos no habían sido tan limitantes en cuanto a la actividad física.

Pero esas mujeres nunca habían tenido cáncer, esas mujeres no experimentan ese temor de una recaída, esas mujeres confían plenamente en su sistema inmune.

Insatisfecha de cada Institución médica...continué por otro camino.
Una opción más. Vamos a agotar una opción más.

Y entonces todo comenzó a fluir.
Pasé de la consulta con el médico familiar a una consulta en Displasias.
En un sólo día. ¡Vaya! Esto parece ir bien.

Llegué a la Clínica de Displasias, revisaron mi hoja de referencia del médico familiar, mis estudios médicos que indicaban la presencia de lesiones y VPH: "Venga mañana a las 9am para realizarse nuevamente una colposcopia"

Un momento, ¿Mañana?
Todo avanzaba tan rápido y era casi increíble. Pero cada palabra y atención me llevaba a la tranquilidad. No sabía que tan grave o tan saludable era mi estado de salud. 
No me importó si las lesiones son invasivas o pequeñas. No me importó si los 30 días habían terminado hace dos semanas... Me sentí segura y confiada, sentí que había llegado al lugar indicado.



La posición más incómoda que he experimentado.
9:00am; Clínica de Displasias.
Pasé al consultorio:

"- Buenos días Rocio, te haré unas preguntas antes de realizarte la colposcopia"

Puuff... el cuestionario que he contestado en cuatro ocasiones.

"- Bien Rocio, ahora pasa al sanitario quítate la ropa y colócate la bata con la abertura hacia atrás. Cuando salgas te recuestas en la camilla y colocas tus piernas en esta posición...

- Claro."

La experiencia de haberte realizado dos papanicolaous y dos colposcopias en menos de 7 meses, te brinda seguridad y te quita los temores a la incertidumbre de una exploración médica. Sobretodo con lo aparatosa que puede verse.

Es incómoda la posición y sobretodo el pudor que sientes te invade. Pero aun con ello sólo piensas que se trata de un estudio médico y que pronto pasará. Sólo respira, relájate, suelta, y trata de soportar esos pequeños cólicos que provocan las maniobras que realizan.

Durante la exploración:
- Rocio, tienes unas lesiones notables en el cuello uterino. En este momento realizaré una Biopsia para enviar unas muestras a patología y analizar el tejido. Cortaré, quizás duela un poco. Voy a colocar un medicamento y una gasa que por la noche deberás retirar tu misma. Tendrás un poco de malestar pero pronto pasará. 
 ¿Qué? ¿Ahora?...¿Una gasa dentro de mi por todo el día? Iiiuughh!! Ok, ¡Por supuesto que sí!- Pensé.
- Muy bien.- respondí después de todo.

Al terminar con la Biopsia y pasar al sanitario para asearme y quitarme la bata regresé con la Dra. y su asistente.

" En tus estudios previos los resultados  y el informe médico sólo indican probable probable y probable... pero no indican un diagnóstico preciso. Sí indican el tratamiento de una cirugía. Por cierto, ¿Cuánto te cobraron por la cirugía?

- 13 000 pesos. pero no pude pagarla, así que no me sometí al tratamiento.

Entre risas con la asistente médica...

- Por supuesto que sí. Es carísimo. Además de no haber realizado un Biopsia para determinar el diagnóstico. Pero bueno, esto ocurre en los Hospitales privados.
Bien, enviaré la muestra del tejido a patología, al recibir los resultados podré identificar la naturaleza del tejido y sólo así vamos a asignarte un tratamiento.

No podemos hacerte ningún tratamiento sin tener los resultados de una biopsia, ¿Está bien?

- Ok. 
¿Y en cuanto a mis actividades cotidianas? En las consultas que tuve me indicaron que no puedo realizar mis actividades de entrenamientos. ¿Qué hay con ello?, ¿Es posible que perjudique mi salud?

- Por supuesto que no. 
Puedes realizar tus actividades como siempre. Aunque has tenido cáncer y metástasis no implica que tu sistema inmune no pueda combatir con cualquier otra enfermedad. Si durante tus quimios y recaídas no desarrollaste otras enfermedades...menos lo harás ahora.
Tranquila y todo estará bien. Hay casos mucho peores aquí y han salido bien"


¿Qué acaba de ocurrir?
¿Cuántas emociones en más de 30 días?
¿Cuántas sensaciones de cambios en más de 30 días?


¿Por qué juegan con tu estado de salud y tus emociones de esta manera?
Si, uno mismo decide de qué manera afrontar cada situación que vivimos.

Pero... ¿Quién estaría tranquila, alegre, confiada y relajada después de recibir diferentes opiniones opuestas, extremas, inciertas y sobretodo, opiniones basadas en un objetivo lucrativo?

No soy médico para identificar una mentira de otra.
Pongo mi vida en manos de personas que supuestamente están dedicadas al cuidado de la salud.

¿Qué espero?
Espero sinceridad, respeto, confianza y seguridad.

No quiero que jueguen con mi salud y la utilicen para un objetivo lucrativo donde, además de realizar gastos innecesarios... he tomado decisiones que han detenido  y atrasado mi vida laboral, profesional, deportiva y han afectado mis relaciones de familia.

Después de estos altibajos, he permanecido semanas y semanas en angustia, miedo, e inseguridad. ¿Qué necesidad tiene mi familia de verme en ese estado?

¿Qué necesidad tenía yo de estar viviendo con estas emociones?
Si bien no son agradables, lo único útil que puedo rescatar es que gracias esta angustia, a este enojo y miedo pude sentirme motivada para continuar buscando un lugar donde la atención médica fuera ética, adecuada, oportuna, veraz y sobretodo accesible a mi estado económico actual.


No creo que haya tomado decisiones inadecuadas. Tampoco considero que mis respuestas emocionales sean inadecuadas. Al contrario, creo que era obvio y congruente sentirme de esa manera y considero también que cada emoción merece el respeto y la libertad de ser expresada sin temor a la crítica o al juicio.


Dejemos ser, y antes de juzgar pensemos en ¿Cómo te sentirías si vivieras ésta situación con los antecedentes de vida de una persona superviviente de cáncer y metástasis?

domingo, 28 de mayo de 2017

Ser Mujer no debería doler.


Un Té es un gesto de cariño y cuidado.
La automedicación No.
¿Cuánto tiempo llevas soportando mes con mes éstos terribles dolores menstruales?
¿Tienes tu botiquín preparado para los cólicos menstruales con Metamizol sódico, Ibuprofeno y Ketorolaco?.- La visita al Ginecólogo no debe esperar más.

Otro mes de dolores insoportables, cólicos que paralizan mi actividad del día, mareos, taquicardia, pesadez en las piernas, cansancio.... y además cambios de humor.


Desde hace meses los dolores han sido, literalmente, insoportables. Automedicarme ha sido un acto irresponsable de mi parte. Con ello he logrado que mi umbral de dolor sea cada vez más alto, por lo tanto los efectos del medicamento que consumo ya no son los mismos.



Mi cuerpo grita y yo lo callo. Y ésta no ha sido la manera de demostrarle mi respeto y cariño. El dolor es un grito del cuerpo que nos lleva a prestar atención de aquello que en silencio va creciendo dentro de nosotros.


Cada cambio en nuestro cuerpo debe ser atendido, debemos prestar atención.


El dolor en la menstruación es un síntoma. Y cuando el síntoma aumenta de intensidad significa que las cosas no van bien. Y la visita al médico no debe esperar.


Hace unas semanas acudí al Ginecólogo. El diagnóstico fue 'probable' dismenorrea y VPH (Virus de Papiloma Humano). Las lesiones que detectaron son tratables mediante dos tipos de cirugía. Ambas con un lapso de recuperación de tres a cuatro semanas, todo dependiendo del grado de las lesiones. Después de la cirugía realizarán una biopsia. La finalidad de la biopsia es comprobar la naturaleza de las células (cancerígenas o no cancerígenas). Y posteriormente chequeos continuos con estudios de colposcopia. Al principio deberá realizarse cada tres meses, después cada seis meses y más adelante cada año.


Sin embargo, mi sistema inmune es débil por haber padecido cáncer en dos ocasiones. Así que, la cirugía debería realizarse antes de 30 días. En 30 días, aproximadamente, éste tipo de lesiones (considerando el funcionamiento de mi sistema inmune) puede propagarse a otras zonas de la matriz y por lo tanto el tratamiento podría ser un poco más invasivo, además de tener el riesgo potencial de un diagnóstico más: Cáncer cérvico-uterino.


Llevo 22 días.

Para mi siguiente cita llevaré 26 días.
Y en ésta cita se realizarán los protocolos adecuados para agendar mi cirugía.
De pronto, los 30 días pasarán.


Entonces, aquel grito de atención generado por el dolor cobra sentido ¿No?


Acudir al médico no evitará escuchar los diagnósticos a los que tanto tememos. El objetivo de acudir al médico es para detectar a tiempo y tener el mejor pronóstico a nuestra salud. Así como mejorar nuestra calidad de vida.


¿Por qué vivir con dolor?
Saca al dolor de tu vida.

Una querida amiga me dijo hace poco: "Atiéndete... Cuídate. Ámate"
Los mismo te digo a ti.

sábado, 20 de mayo de 2017

Carta de una Psicóloga

Fortalece tus alas y después...Vuela.

Queridos/as colegas, pacientes, familia,  amigos/as:


Hoy es un día en el que recibimos sus felicitaciones, algunas cálidas y otras con su agradable humor. Algunas felicitaciones provenientes de algún paciente agradecido, otras de colegas que han vivido experiencias que les hace crecer como profesionistas,  y otras más de amistades y familiares que han observado el amor que tenemos a nuestra profesión. 



 Y justamente hoy quiero contarte la vida de un/a psicólogo/a. 



El trabajo como psicóloga no es sencillo. Tampoco es una profesión superior a otras. Pero ésta,  en particular,  requiere un trabajo simultáneo. 



Desde pequeña descubrí que tengo la capacidad de escuchar sin juzgar.

De inspirar confianza en los demás proporcionándoles la calidez para escuchar aquello que les aqueja. Incluso descubrí mi interés por comprender la razón de ser.
A diferencia de mi quehacer como psicóloga... no siempre supe guardar silencio en los momentos que son necesarios.


Quiero pensar que eso es vocación. 



Sin embargo,  después de estudiar Psicología las cosas cambiaron un poco. Resultó que ser Psicóloga cambiaría la perspectiva sobre mi persona.



Actualmente, debo confesar que he ocultado mi profesión a cambio de no ser prejuzgada.  Me he dado cuenta de cierto temor a nuestro desarrollo profesional. Las personas han dejado de sentirse cómodas para conversar sobre si mismas.  Cuidan cada palabra que expresan. Y se muestran a la defensiva.



Ser psicóloga me ha llevado a momentos incómodos donde personas cercanas a mi anteponen mi profesión antes que mi persona.



Ahora debo cuidar mis palabras, deseo no escuchar algunas pláticas que terminen con un "¿Tú que opinas?" Una pregunta donde debo cuidar minuciosamente mi respuesta.



Una pregunta que antes de ser psicóloga podía responder sin ningún apuro. Pero ahora, cualquier palabra que responda será atribuida a mi quehacer profesional. 



- Lo dices porque eres psicóloga.- Responden en caso de que tu respuesta no sea de su agrado.



Entonces comienzo a notar que mi profesión es usada bajo un tono defensivo. Y efectivamente duele. Duele porque estás dejando de mirarme como persona.



Antes de ser psicóloga soy persona.

Y déjame decirte que en mi quehacer profesional no emito opiniones sobre la vida de la persona que está depositando su entera confianza. No juzgo, hago preguntas para comprender la razón de su actuar y pensar. No me coloco en una posición superior a la otra persona... me coloco a su lado. Dejo mis angustias, miedos, alegrías,  tristezas... dejo mis conflictos fuera de la sesión para poder brindar una guía limpia y centrada en la persona que más importa en ese consultorio: el paciente.


Al salir de sesión vuelvo a tomar mi vida en mis manos. Y dejo mi tarea como terapeuta.

A reserva de la opinión de las personas que han sido mis pacientes.... considero que mi ejercicio como terapeuta no les resultó invasivo ni ofensivo. Entonces, ¿Por qué utilizar mi profesión como ofensa?


Cualquier atención que tenga hacia ti, cualquier interés hacia tu vida es por el simple hecho de que te veo como alguien a quien quiero, porque quiero que nos acompañemos en la vida, porque quiero compartir tu vida y mi vida contigo. Y ten por seguro que al convivir contigo lo hago como persona y no como psicóloga.  



Con un paciente dedico esos minutos de sesión para escucharle y comprender su historia para poder entender lo que le aqueja y así convertirme en su espejo. Un espejo donde él mismo descubrirá aquello que necesite observar para identificar los cambios que necesita realizar. Durante las sesiones él mismo irá paso a paso para alcanzar la meta que él mismo se ha establecido. 



Que cuál es mi labor?, mi labor es mostrarle los caminos que tiene frente a él,  con la enseñanza educativa que tuve podré mostrarle el mapa de su vida en función de aquello que me ha confiado. Podré enseñarle formas de caminar y él eligirá la adecuada.



Ser psicóloga no es fácil,  no me verás utilizando bisturís,  ni haciendo alguna tarea de fuerza física que te deje el cuerpo agotado, no me verás cansada de estar parada o caminando de un lado a otro.



Quizás me veas horas sentada, algunas veces callada y otras veces conversando.



Mi tarea como psicóloga en el ambiente terapéutico implica aprender a desconectarme de mis propios conflictos sean cuales sean, para lograr enfocarme en la compleja vida de alguien más. Implica captar los puntos claves que promueven el malestar del paciente, enseñarle al paciente métodos accesibles para usarlos en su vida cotidiana y que éstos le permitan generar los cambios que desee. Implica buscar múltiples formas, tareas, preguntas, dinámicas y autoreflexiones según la forma de ser de cada paciente.



Y todo éste trabajo terapéutico no lo hago con mis amistades,  colegas y familiares. Porque con ellos comparto mis miedos, mis alegrías,  mi ser. Con ellos lloro sus penas y las mías. 


Amigos y familiares... no quiero "psicoanalizarte", no quiero que sientas mis opiniones como invasión o que las escuches con un tono de superioridad. 


Reconozco que mis opiniones se desbordan. Mi educación profesional desarrolló ese impulso de observar las diferentes opciones de caminos que tienes frente ti.



Y te pido que comprendas que cada día lucho en mi interior para contener esas opiniones que te hacen sentir incómodo.  



Así como me cuesta trabajo dejar mi vida fuera de una sesión terapéutica.... También me cuesta trabajo dejar mi labor terapéutica fuera de mi vida.



Es una profesión humana que trabaja con emociones y conducta. Y es ahí donde reside nuestro gran esfuerzo del día a día. 



Hoy, en el día del Psicólogo/a Me gustaría que nos conocieran un poco más.  Que se adentraran al mundo del Ser psicólogo/a. 



Asiste a terapia. 

Así lograrás notar la diferencia entre ser psicóloga y ser tu amiga/hija/hermana/pareja.


Con Cariño, 

Ro.

sábado, 6 de mayo de 2017

Viviendo a contratiempo Tic-Toc...

¿Cuántas veces nuestro cuerpo grita hasta doler?.-

Dolor menstrual. Cada 28 días mi cuerpo grita.
Y no, esto no tiene que ser normal.
Después de 4 años de haber salido de mi historia con el cáncer Volúmen II... aun temo por cada estudio que me realizo, aun tengo presente cada sensación de angustia, preocupación y temor. Es como volver a reproducir el mismo cassette.  Pero, en el fondo sentía una luz que emanaba seguridad. 

Una luz que me decía "Tranquila, todo estará bien"
Y así era, esa reproducción de las mismas sensaciones significaban que cada momento lo revivía, como si mi cuerpo tuviera memoria propia. Mi mente lo entendía, entendía que todo estaría bien... Mi cuerpo no.

Llevo 9 años viviendo el cáncer conscientemente, va y viene. En esos 9 años he tenido algunos años sin cáncer, algunos años libres para ocupar mi energía, mi fuerza, mi determinación por cumplir aquello pendiente y por dejar ir lo que no podría continuar.


En estos últimos años volví a practicar lo que más me gusta: El deporte.

Descubrí que a pesar de amar voleibol, puedo sentirme feliz y en plenitud al lograr practicar otro deporte.


Remar me ha devuelto aquella sensación que vivía cuando jugaba voleibol, esa sensación de libertad, de expulsión de energía, de sentir cada pulso en mi cuerpo.



Poco a poco me integré a mis actividades profesionales, deportivas y sociales.

Poco a poco mis alas fueron cobrando fuerza para impulsarse hacia el resto de mi vida.


Pero pronto vendría una sacudida.



Después del cáncer aprendes a continuar en libertad y alerta.

Aprendes que entre tú y tu cuerpo hay un canal de comunicación. Mi cuerpo y yo tenemos una relación de por vida. 


No ha sido la mejor temporada desde que cerré el Volúmen II.

He tenido pérdidas, he vivido decepciones sentimentales, he depositado mi entera confianza en personas cuyas promesas se evaporaron.


Aprendí que un "Cuentas conmigo" puede desaparecer con la misma facilidad con la que aparece una persona tan ajena diciéndote "Hace tiempo que no te veo... ¡no desaparezcas así!".



Soy de esas personas que ofrece su total apoyo incondicional a quien necesita ser escuchado, acompañado, a quien le gustaría escuchar un "¡Vamos! ¡Házlo!"... Pero cuando mi vida se nubla, me alejo.



Con estos 9 años viviendo el cáncer tuve amistades que se alejaron y amistades que permanecieron.

Y ésta historia se repite... no todas las personas estarán contigo cuando más las necesitas. No todas cumplen su palabra.


¿Mi consejo? Nunca le ofrezcas tu apoyo a nadie. Simplemente házlo.



Sin embargo, durante éste tiempo han permanecido conmigo amistades que me sostienen de la mano, que a pesar de alejarme caminan sutilmente junto a mi extendiéndome siempre un cálido saludo, palabras de cariño y con bolígrafo en mano para continuar escribiendo nuestras historias.



He conocido compañeras de barco, quienes han vivido experiencias similares a la mía y con quienes he descubierto que los seres humanos tenemos un asombroso potencial de libertad y amor.



He aprendido que la vida es así.

Un vaivén. Algunos vuelven otros no. Y aunque duele, son heridas que en algún momento sanarán. 


En estos meses, pese a cada pérdida he continuado, han nacido nuevos proyectos profesionales que me mantienen con entusiasmo. Se han consolidado metas que me hacen sentir que lo que vivo es un sueño real.



Mi cuerpo lo he trabajado y preparado camino a Tokyo 2020. Ahí está mi futuro, un futuro que sé que de un momento a otro puede desaparecer o puede mantenerse quieto esperándome.



Entre pérdidas y caminos nuevos, entre miradas de fe, momentos de alegría y experiencias nuevas... un viejo amigo planea tocar mi puerta.



Un descuido consciente, una decisión aventurada me llevaría a asumir mi responsabilidad.



Detrás de cada experiencia que me ha transformado en estos meses... mi cuerpo levantaba la voz. Una voz que fue escuchada sin demora alguna.



Esa voz que pronto se convertiría en gritos de dolor y tensión. 

Dolores con los que no debemos vivir.


Con estos 9 años aprendí que mi cuerpo merece ser escuchado, y así fue.

Después de vuelta y vuelta, de estudios, revisiones, análisis y charlas médicas... Hoy observo a mi antiguo amigo acercarse nuevamente a mi vida.


- Practicas remo, ¿Verdad Rosy?

- Sí... ¿Es ésta la plática donde intentan mantenerme relajada?- Respondo mientras estoy recostada experimentando las molestias y esporádicos impulsos de dolor pélvico.


Pero el silencio se mantuvo mientras ambas Médicas observaban mi estado.



- Rosy, tendrás que dejar el remo por un tiempo. 

- Ok. Lo veía venir.- mientras dejo salir una sonrisa mezclada con un poco de desilusión.
- Rosy, no te angusties. Tu sistema inmune está débil, por ese motivo tus síntomas son más dolorosos. Pero tranquila, detectado a tiempo es tratable.


¡¡¡Puuuufff!!!

Las palabras mágicas.
Eso fue como un "¿Lo ves? Ahí viene, observa por la ventana cómo se acerca para tocar la puerta"


Mientras me quitaba la bata me observé frente al espejo.

Mi mamá estaba esperando en el consultorio mientras hacia preguntas y aclaraba sus dudas.


Entonces pensé "¿Por qué sigo siendo emocionalmente condescendiente con alguien que me ha dejado sola en tan malos momentos? Estoy aquí haciéndome cargo de mi vida, sostenida por mi familia, amigas y por mi misma."

Doblé la bata azul, me aseé, lavé mis manos, respiré profundo, me enderecé y salí del sanitario firme al consultorio.


Girando de nuevo, pensando los cambios tan drásticos que podemos experimentar. Sean esperados o no. Hace poco más de 24 horas había compartido con amistades mi próximo triunfo de acudir a mi clasificación y la posibilidad de competir a nivel internacional. 

Ahora, he recibido la indicación de abandonar -Una vez más- mi camino para atender mi cuerpo.


Estoy en los límites.

Mis lesiones están en un límite espacial y temporal. 
Mi estado de ánimo también está en el límite.
Mis proyectos profesionales -Nuevamente- están en aquel límite de despegar.
¡Vaya! El siguiente paso es iniciar la promoción de mi proyecto.


Mi fortaleza no está al límite, está ahí esperando que termine de sentirme molesta y esperando a que ejecute mis planes que, como en otras ocasiones, ya establecí justo después de "La consulta".



Ésa es mi virtud en momentos de desastre, tengo la capacidad de hacer a un lado mis sentimientos, mis terribles ganas de estallar en llanto... de mis incesantes ganas de romper muros y vajillas de porcelana.



He planificado lo que tengo que hacer.

Lo que tenemos que hacer.


Como siempre he dicho... en éstos temas mi cuerpo grita pero mi familia, amistades y yo apaciguamos su dolor.



No estoy en el mejor momento económico.

No estoy en el mejor momento emocional y sentimental.


Jamás estaré en el mejor momento para recibir al protagonista Volúmen I, Volúmen II... o Volúmen III



Según la consulta de hoy, tengo 30 días para evitar que toquen a mi puerta.

30 malditos días.



Sí... aún estoy molesta.

Aún quiero romper muros y vajillas de porcelana.
Aún quiero estallar en llanto.


Pero aún vivo.

martes, 2 de mayo de 2017

Detrás de la metástasis

El cáncer no te quita la vida.
Imagen tomada de Internet
Durante el primer cáncer todo fue nuevo para mi. Pero después de un tiempo el hospital se convirtió en hogar, cada pasillo, cada habitación, cada sala de espera e incluso las relaciones con enfermeras, camilleros, médicos, y las personas que iban y venían formaron parte de mi estadía.

Aprendí a disfrutar de una charla, de un consejo y de la compañía de completos desconocidos unidos por el cáncer. De alguna manera, al conversar parecía que teníamos una historia juntos. Incluso, al despedirnos estaba esa sensación de que nuestro lazo jamás se rompería.

Albert Espinosa en "El mundo Amarillo" nos llama Amarillos
Éste peculiar vínculo entre pacientes, personal de salud, familiares y amigos del paciente, es un vínculo que difícilmente puedes establecer con personas ajenas a éste mundo.

Pese al miedo a lo desconocido resulté adaptarme muy rápido a mi nuevo ambiente.
Estaba de un hospital a otro, de una sala a otra, de un médico a otro, de un piso a otro.

Vaya...Podríamos convertirnos en Guías turísticos de cada hospital, sería algo como:


- ¡Hola! Buen día, ¿Vas a Oncomédica?... Ven por aquí, puedes entregar tus documentos en control (Sonríe a las señoritas... eso hará que su rostro se suavice un poco), tardarán al menos una hora en llamarte, puedes esperar en aquellas banquitas junto a las plantas. Tienes más luz y el Mosaico de Mariposas brillará en su máximo esplendor aproximadamente a las 12hrs. No te pierdas el espectáculo.Por aquí puedes solicitar un juego de mesa e invitar al vecino...¡Hola vecino!
En estas bancas de madera estarás más cómodo/a. Presta atención a la hora, cuando llegue el momento podrás acercarte a los consultorios y podrás entrar a tu consulta.
Si quieres ir al sanitario te recomiendo los que están junto al laboratorio en primer piso, están más aseados y casi no hay personas.
Por cierto, las personas que te acompañan en la sala de espera siempre son buenas conversadoras... ¡hay historias que te encantará escuchar!

Después de un tiempo puedes adaptarte a lo nuevo, a aquello que anteriormente era tan desconocido. El hospital se convierte en tu segundo hogar, internalizas cada rincón y cada forma de vida. 
Pero, adaptarte a lo desconocido, a tu nueva forma de vida no significa que disfrutes tener cáncer. En lo personal, y creo que la mayoría estará de acuerdo conmigo...Jamás lo disfrutaré, tener cáncer no es una experiencia que quisiera volver a vivir.

El cáncer te coloca en una situación donde te das cuenta que no puedes controlar cada situación o cada evento. Curiosamente, cuando aceptas ésta condición puedes sentir una sensación de Libertad. Y son éstos detalles y otros más que aprendimos a través de ésta experiencia.

Pero, cuando todo termina, cuando inicias el período de remisión vuelve esa sensación del miedo a lo desconocido. 

Parece tan ambiguo. Estás feliz porque aquel episodio terminó, ya no más quimios, ya no más dolor, ya no más cansancio... ahora estás tan viva y tan feliz.

Pero...¿Qué es ésta sensación?

Detrás de todo ese éxtasis, de toda esa felicidad hay algo que está.
Oculto, jugando a las escondidas tal vez. Pero lo sientes.

Lo vez y te inquieta, en momentos la felicidad te distrae y puedes ignorarlo, pero en aquellos momentos de silencio donde tu mente repasa tu pasado y se asombra de todo lo grandioso que estás viviendo... aparece ese pensamiento.

"El cáncer no es curable... puede volver"

De pronto éste pensamiento te detiene el corazón por milésimas de segundos.
Te congela la respiración y te inunda esa sensación de miedo.

Esa misma sensación cuando entraste al mundo del cáncer. Ese miedo a lo desconocido.
Y ahora que conoces de qué se trata el cáncer, el miedo a lo conocido también se hace presente.

Por supuesto que el tratamiento y las cirugías te dejaron un mal sabor de boca...Literalmente.
Aquellos momentos de verte al espejo y no reconocerte. Cuando día a día notabas los cambios en tu cuerpo. Consumiéndote por el cáncer o por el tratamiento, cualquiera de las dos opciones o ambas te estaban matado.

Volver a esto no es una opción que estamos dispuestas y dispuestos a considerar. Pero sabemos que puede pasar.

Lo que no sabemos es cómo será, qué pasará, no sabemos qué tan grave será. Si ha ocurrido una vez, damos por hecho que la segunda vez será peor. Y esto nos aterra.
Por ello es desconocido, además de el significado que atribuimos a la metástasis como tal... tenemos el temor a aquello que no conocemos aún.

Y entonces, esa felicidad o esa euforia comienzan a compartir momentos del día con el miedo, la tristeza, el enojo... y poco a poco conoceremos la angustia por el futuro, la obsesión por saber que estamos saludables. Nos convertimos en personas hipersensibles a cada cambio que ocurra en nuestro cuerpo, y al momento de detectarlo ¡No pensamos ni racionalizamos! Inmediatamente asumimos que se trata de algo anormal. Nos estresamos, nos angustiamos y queremos respuestas inmediatas.

Poco a poco se convierte en un estilo de vida. Existirán momentos de angustia y miedo entremezclados con euforia y felicidad. ¿Que estilo de vida vamos a tener?

Cuando recibí la noticia de Metástasis pulmonar todo se aclaró, cada sensación halló su lugar.

Si bien, no fue una noticia agradable pero de alguna manera me tranquilizó.
Suena absurdo si lo lees, pero así fue.

Tenía semanas con esa angustia, nerviosismo, preocupación, miedo e incluso tristeza.
Y cuando escuché el diagnóstico me tranquilicé.
Y entonces lo entendí. Y aunque disfrutaba de mi vida, estaba obsesionada... esos momentos que iban y venían, nublaban mi vida.

Entonces pensé "¿Necesito escuchar que tengo metástasis para poder vivir tranquila?"

¿En verdad necesitamos eso?
Por supuesto que no es necesario, pero tampoco podemos continuar nuestra vida con esas sensaciones y sentimientos día a día. Sentimientos que, además, ocultamos.
¿Por qué? Porque al mostrarlos creemos que no es válido.

Sin embargo, experimentarlos no significa que no estamos disfrutando de nuestra vida, tampoco significa que no aprendimos a valorarla.

Significa que tuvimos cáncer.